Los primeros días de enero me encontré con un mensaje de una amiga virtual, que decía que iba a estar de vacaciones cerca de casa, si me parecía bien encontrarnos. Por supuesto que le dije que sí. Tardé un tiempo en poder organizar todo, y al final me subí pasaje en mano, a disfrutar del encuentro.
En un hermoso bar que está en un parque, enfrente del río, se produjo la magia. Digo magia porque primero porque nunca pensé que iba a conocer personalmente a
Sol. Segundo porque nunca pensé que a ella le hiciera ilusión conocerme. Vamos, que para mí ella es como una de mis ídolas máximas, y yo soy solo una más de sus tantas fans. Pero por suerte, una vez más en esta vida me equivoqué, y, al parecer, Sol también tenía ganas de conocerme! También fue de la partida
Luisina; a Luisina me parecía más posible llegar a conocerla en algún momento, porque nadie tiene que viajar en avión para el encuentro. Luisina eligió el lugar, y muy buena elección!
Charlamos bastante, lo más que pudimos. Sol dice que es tímida, pero charló un montón! Nos contó de sus hijas, de su viaje, del lugar en donde vive, de la iglesia en donde se casó, de las fotos que le sacaron y de las fotos que saca. También fue de la partida su marido, que es un amor y super simpático y agradable. Luisina nos charló de la ciudad, de sus proyectos motorizados, de sus fotos, de la sesión de fotos con una bebé esa mañana, mientras sus hijos (divinos, hay que decirlo) corrían de un lado al otro. Fue un encuentro... informal, en el sentido de que, por lo menos yo, me sentí suelta, cómoda, charlando de cosas mínimas como la vida misma, celebrando el poder conocer a dos mujeres por fuera de los teclados, celebrando un día de sol y río. Celebrando el vivir.
Sol fue mi primer maestra cangura. Me ví todos su videos, y siempre voy a recordar uno especialmente, cuando se sube a su hija a un mei tai naranja, y su hija charla que te charla, ríe que te ríe. Recuerdo mostrárselo a mi marido, y decirle "Viste que lindo?" y él contestarme "Uno así quiero". Sol (y esto ella no lo sabe) es parte de la inspiración para escribir este blog, porque ella es todo generosidad, y su blog y sus videos nos acompañan desde siempre a las que queremos portear. Todavía recuerdo una vez que Rakel comentó "Me enamoré del indio azul y blanco de ver los videos de Sol". Y esto tampoco lo sabe Sol; yo miraba sus videos, y su hija dele reir y charla que te charla y pensaba "Mi hijo no se ríe así y no charla nada, ni tiene conmigo esa complicidad..." No lo cuento con lástima o pena, sino que pensando en qué detalles vemos las madres que hacen que se nos despierten sensaciones...
De Luisina puedo decir que había leído sobre ella en
Red Canguro hace mucho tiempo. Tardé un rato largo (de hecho, ella me lo dijo, no lo pensé yo) en saber que era la misma Luisina que escribe tan bien y saca tan bellas fotos. Luisina tiene una franqueza para escribir de lo que le pasa, siente o piensa que es muy transparente, sincera y directa. Su blog va más allá de la maternidad; es el blog de una mujer adulta con hijos chicos que vive el día a día, pero también tejiendo ilusiones.
Terminó el encuentro con la sensación de gusto a poco; que el tiempo había sido poco, el abrazo había sido tímido, faltaban muchas palabras, fueron escasas las fotos... pero me quedó en el cuerpo la sensación de la magia, de mujeres diferentes encontrándose en un punto del globo, conocedoras de las historias ajenas y sin embargo, ávidas de seguir escuchando.
Gracias chicas por regalarme una tarde de sol y río.
Y gracias Sol por tener la ilusión de conocerme.